ARTICULO DE JUAN GUILLERMO TEJEDA SOBRE MONUMENTO A JAIME GUZMAN CON EL QUE SE COMPARTE PUNTO DE VISTA

28 de febrero de 2008Jaime Guzmán, primer monumento a la dictadura de PinochetFundación Jaime Guzmán/Difusión

Jaime Guzmán, un ideólogo y político carismático, austero, y profundamente antidemocrático.
Juan Guillermo Tejeda
Santiago, Chile

La fuerte personalidad de Jaime Guzmán lo sitúa como un político chileno excepcional: ejerció con claridad un liderazgo carismático sobre una derecha dispersa y abatida, apoyó con fuerza a un Alessandri que resultó derrotado frente a Allende y, convertido este en Presidente, destinó sus energías a combatir al gobierno de la Unidad Popular. Parecía increíble que aquel menudo abogado de hablar tan católico, con un chalequito gris y un discurso de derecha medieval con matices fascistas -admiraba a Franco- e integristas -había sido colaborador de la revista Fiducia- pudiera calar en la sociedad chilena.

Tuvo éxito en este empeño, encabezó la resistencia a Allende, se batió con valentía y decisión contra las sombras del marxismo, y se transformó así en una figura fundacional de la dictadura pinochetista. Jaime Guzmán fue un político no tradicional, un polemista brillante y un negociador de enorme habilidad. Durante los años de Pinochet su rol fue, más que el de un actor, el de un contralor ideológico. Lo suyo era mandar a los que mandan, ejercer influencia, trazar la escenografía de la obra más que desempeñar roles específicos. Una de sus obras fue la Constitución del 80, una pieza profundamente antidemocrática.

Los trabajos académicos de Renato Cristi, Carlos Ruiz y Pablo Ruiz-Tagle muestran no sólo la raíz conservadora, integrista, de sus ideas, sino también el embrujo que estas ideas ejercieron sobre la derecha chilena durante la dictadura de Pinochet. Podríamos afirmar que tanto el pinochetismo como la democracia vigilada y el espacio público devaluado que vinieron después son obra de Guzmán.

La figura de Jaime Guzmán es excepcional por haber sido capaz de hacer una lectura -errada o no- de largo aliento sobre la realidad nacional, uniendo a su visión teórica una decidida y exitosa acción práctica. Fundó la UDI, el partido más nítido de nuestra derecha, y preparó el desembarco de los poderes fácticos en el nuevo contexto democrático.

Jaime Guzmán fue, por último, una persona austera, de convicciones religiosas profundas, poco amigo de oropeles, de costumbres algo atípicas. Su trágica muerte, ocasionada por un atentado terrorista en los inicios de la transición, conmovió profundamente a la clase política y al país.

Se entiende perfectamente que sus partidarios quieran levantarle un memorial: tal es el nombre escogido para el monumento que se va a inaugurar pronto en Vitacura. Sin embargo es preciso pensar que ese monumento es, a la vez, un homenaje a su persona y a la dictadura de Pinochet. Ambas lecturas están fatalmente ligadas. La vida política de Jaime Guzmán consistió básicamente en preparar, administrar y finalmente amarrar el legado de una dictadura. Dictadura violenta, cruel y según se ha sabido claramente después, corrupta, que dejó una profunda herida de ejecutados, desaparecidos forzosos, exiliados, represaliados, torturados. Pasarán décadas hasta que todo aquel desorden pueda ser reordenado.

Y la pregunta que surge es: ¿es correcto que en una sociedad democrática se levante un monumento a una figura pública que se identifica cabalmente con una dictadura? ¿Está Chile dispuesto a erigir estatuas a quienes, por las razones que fuesen y desde las ópticas que sean, forjaron un régimen tan contrario a los valores compartidos de esta sociedad? ¿Corresponde destinar trozos de espacio público a este tipo de homenajes? ¿Qué señales estamos enviando a las generaciones más jóvenes? ¿Será este quizá el primero de una serie de monumentos a ídolos de la dictadura? La excepcionalidad de la figura de Jaime Guzmán y sus notables cualidades personales no pueden hacer olvidar su rol estructurante del pinochetismo. Guzmán es una figura histórica, que sin duda será estudiada a fondo en los años venideros. Pero eso no hace de él necesariamente un ejemplo.

Por cierto que pueden los seguidores de Jaime Guzmán levantar los monumentos que consideren convenientes, faltaría más, están en su derecho. Lo sensato sería hacerlo en espacios privados y, que se sepa, las calles de Vitacura continúan siendo espacio público. Mientras en España han sido retirados de calles y plazas todos los monumentos que ensalzan a figuras dictatoriales, en Chile comenzamos recién a instalarlos

9 Comentarios »

  1. Mauricio Delgado opin:

    March 7, 2008 @ 9:00 am

    Creo que a través de nuestra historia ha pasado más de un “antidemócrata” por nuestra presidencia, ya sea porque la ejerció o porque la obtuvo de formas democráticamente reprochables, no obstante a muchos los encumbran algunos como héroes o grandes estadistas. Incluso nuestra historia oficial. Un caso ejemplar en tal sentido, si bien no fue presidente, es Diego Portales. En esa línea, me parece que, si se pretende sanear épocas como la vivida entre 1973 y 1989, la opción mas viable no pasa por examinar la legitimidad de uno que otro monumento a tal o cual sujeto, por último, si estamos en democracia, creo que debemos respetar a quienes son “hinchas” de Jaime Guzmán, del mismo modo como debemos hacerlo con quienes siguen a Salvador Allende, etc.

    Al respecto de lo anterior, la forma de prevenir que situaciones como las vividas en los años mencionados no vuelvan a ocurrir es precisamente formar personas para la democracia, pero no ocultándoles la historia, sino mas bien reforzando ideas como las que el mismo autor manifiesta al decir que, si bien Jaime Guzmán es un personaje histórico no es un modelo a seguir. O sea, formando con solidez a las nuevas generaciones de tal modo que, con una visión crítica, puedan juzgar, bajo criterios democráticos, nuestra historia y sus personajes. En ese contexto, me entristece más que el monumento de Jaime Guzmán, los índices vergonzosos que nuestra educación alcanza a nivel mundial, escándalos como los de las subvenciones, los requisitos ínfimos que se exigen para ser sostenedor de un colegio, etc. porque con ese tipo de cosas, aquella íntegra y sólida formación, nuestros estudiantes, por lo menos los de colegios municipales, difícilmente la lograran y no serán capaces de juzgar con ojo clínico y criterio nuestra historia.

    Y por último, más difícil se hace educar para la democracia cuando vemos que ni siquiera los partidos políticos, que se supone son uno de los pilares fundamentales de la democracia, son democráticos. Ejemplo de ello hay muchos, el funcionamiento interno que posee la UDI ; o las bulladas expulsiones de variados militantes de partidos de la concertación, simplemente por no alinearse en una votación parlamentaria como el gobierno ordena (Zaldívar, Schaulsohn, Flores, etc). ¿Acaso con el ingreso a un partido se debe perder la capacidad de autocrítica y la posibilidad de disidencia intelectual?.

    En fin, me parece que hay cosas que ocurren hoy y ahora, y que son mucho mas dañinas para el país y nuestra democracia que un monumento.

  2. Jairo Becerra opin:

    March 13, 2008 @ 10:44 am

    Soy alumno de primer año de la clase de Introducción al Derecho y el problema que tengo es que nose a que se refiere el syllabus con las lecturas previas, es decir aun no ha llegado el material del profesor a la central de apuntes y no entiendo a que se refiere por ejemplo:

    Caps. 1-2, Mistral (1923), Huidobro
    (1925), Millas (1981), Weber (1918).

    Busqué también en la seccion de “materiales electrónicos” y no encontré alguna publicación acorde.

    si alguien sabe a lo que se refiere el syllabus, podría por favor publicar aqui donde encontró los textos de las lecturas previas a las clases.
    Gracias.

  3. Jonathan Morales opin:

    March 13, 2008 @ 3:00 pm

    Jairo:
    Creo que el texto correspondiente a Millas (1981) es el mismo archivo que se encuentra disponible bajo este título en los Materiales electrónicos.

    Millas, Jorge. (1981) IDEA Y DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD, Editorial del Pacífico, Santiago.

    Saludos.

  4. Pablo Ruiz-Tagle opin:

    March 13, 2008 @ 5:39 pm

    Estimados Alumnos: El texto de Jorge Millas es el que menciona don Jonathan Morales y que yo seguramente asignaré en la clase de mañana para que se lea y sea discutido en la clase del día Lunes 17 de marzo de 2008. Los textos de Mistral, Huidobro y Weber están en los apuntes que estarán disponibles para el mismo día Lunes y serán asignados para la clase del día Miercoles 19 de marzo o para el Lunes 24 de marzo, según como avancemos en el curso. Lo que importa es lo que se asigna como lectura clase a clase (por eso es importante ir a clases) ya que el syllabus es una guía que puede ser modificada. Saludos. Pablo Ruiz-Tagle.

  5. Gerardo Contreras opin:

    March 19, 2008 @ 10:15 am

    Creo que en verdad eregir o levantar un monumento a un hombre que fue un ícono de un período negro de nuestra historia no corresponde. En política, hay principios. Y esos principios deben ser respetados. La dictadura es una forma de gobierno impura, por lo que no podemos defender o apoyar una forma de gobierno en la cual se pasan a llevar los principios básicos de una democracia ( o mejor dicho una poliarquía(Robert Dahl, “Democracia una guía para los ciudadanos”)). No podemos adular a gente que pasó a llevar la libertad de muchas personas, y menos de gente que en verdad mató a compatriotas, por el solo hecho de pensar distinto, solo porque a ellos no les estaba acomodando las directrices que tenían en ese momento las personas que estaban en el gobierno elegidos legítimamente por el demos.

    ¿Como le decimos a nuestros futuros hijos: “Mira esa estatua es de una persona que apoyó el asesinato de miles de chilenos, estuvo metido en una constitucuón de corte dictadorial y, además, apoyó un “gobierno” (porque en verdad nunca lo fue) en el cual no tenías libertad?”. Está bien, existe la gente que puede llegar a amar a Guzmán, pero no es una persona a la cual podemos decir que se merece una estatua. Me pregunto yo: ¿Dónde hay una estatua a Juan Antonio Ríos, por ejemplo?. En verdad tenemos que preocuparnos de que se levanten estatuas de gente que valga la pena. ¿Y donde están las estatuas de los Matías Catrileo? Ellos si valen la pena.

    Darse cuenta. Algo complicado en estos días. La gente se enceguece con poco.

    Y tomando en cuenta lo que dice el señor Delgado, está bien, no puedo discutir en que tenemos que preocuparnos por las coimas, las subvenciones, etc. Pero también hay que preocuparnos de forjar una historia en la cual se muestre la verdad. Y esa imagen no sería mostar la verdad, porque a la posterioridad, la gente dirá: “El tiene una estatua, fue una gran persona”.

    Mostremos la verdad de una vez por todas.

    Saludos.

    Gerardo Contreras Alonzo.

  6. Felipe Larenas opin:

    March 19, 2008 @ 10:00 pm

    Si bien comparto el hecho de que a Guzman no sería apropiado eregirle un monumento (por respeto a las personas dañadas por el sistema que aplicó en la dictadura y lo que su figura significó en ésta) no considero correcto señalar como “decirle la verdad a un futuro hijo” el calificar a Matías Catrileo como un heroe de la patria o a Juan Antonio Rios, son puntos de vistas muy extremos a mi parecer. Si queremos construir un mejor país debemos dejar de discutir conflitcos del pasado tan extremistamente y eso se constryue enseñando lo mas objetivamente posible la historia de nustro país.

    Comparto la idea de Mauricio Delgado: no puede ser que solo por no compartir una opinion con el partido al que perteneces te expulsen. Es ilógico que ocurra esto en una democracia en donde esa persona representa los ideales de un grupo determinado. Este tipo de cosas son las que encusian y denigran la democracia representativa que se supone debería haber en Chile (igual que los casos de coimas y políticas pesimamente empleadas y turbiamente justificadas).

    Debemos simplemente asipirar a crear una mejor sociedad y país. Nada mas.

    Saludos.

  7. Gerardo Contreras opin:

    March 20, 2008 @ 1:28 pm

    Comparto la opinión de Pablo, ya que hay que darse cuenta de los dos factores.

    Discrepo con el compañero que dijo que debemos mirar hacia delante para ser un mejor país. Si mal no recuerdo, en dictadura siempre se recordó el gobierno (democrático) de Don Salvador Allende, como un período oscuro. ¿Ellos olvidaron el pasado? Al parecer no.

    Un pueblo sin historia, no es pueblo. ¿Cómo seremos un país, si no tenemos historia? La historia construye nuestras mentalidades, y las futuras. Si miramos la historia “objetivamente”, caemos en el positivismo clásico, que nos muestra la microhistoria, y no la historia macro.

    La historia la construyen hombres, y el hombre por definición no es un ser objetivo. ¿O me van a decir que fue objetivo dejar mal al Presidente Balmaceda en la historia? ¿O a Portales? ¿O a los Carrera?. No podemos pretender mirar la historia objetivamente. Eso es francamente imposible.

    Y vuelvo a mi posición que una cosa no excluye la otra. Podemos preocuparnos de la expulsión del colorín (que además en política es algo legítimo y se llama votación en bloque), y de dejarles un legado histórico, coherente y de gente que en verdad sea una enseñanza a nuestros hijos, y generaciones posteriores.

  8. Pablo Ruiz-Tagle opin:

    March 28, 2008 @ 12:18 pm

    Estimada Doctora María José Quezada:

    No tengo el gusto de conocerla ni tampoco conocí a su sobrino Matías Catrileo Quezada y reciba mis sinceras condolencias. Me ha emocionado leer como usted dice: “No hay mayor muestra de amor que la de aquel que da la vida por sus amigos”

    Le agradezco además y en todo caso su intervención en mi blog, en el que participan principalmente alumnos y estudiantes de derecho. Si la he entendido bien usted con mucha honestidad ha expresado que admira la persona de su sobrino, pero no por eso acepta que se le considere “heroe de la patria”. Me parece que este es un punto importante por varias razones:

    1) Porque la muerte trágica y sorpresiva no siempre hace justicia a la personalidad privada de una persona, que usted me parece quiere rescatar para el caso de su sobrino.
    2) Porque la idea de “heroe de la patria” es controvertida, sobre todo si trata de pensar en la reivindicaciones del pueblo mapuche.
    3) Porque las estatuas deben ser fruto de un consenso social importante, que por cierto debe considerar la familia de los que son reconocidos en ellas.Se debe tratar de evitar toda utilización indebida.

    Todas esas cuestiones que se desprenden de su comentario son valiosas y merecen una conversación. La pregunta de este blog ha surgido por la estatua que se piensa levantar a Jaime Guzman (que ahora se ha informado está atrasada) y las críticas que se hacen frente a esa iniciativa. Sus puntos de vista han enriquecido esta cuestión. Por eso le agradezco sus comentarios.
    Saludos muy cordiales.
    Pablo Ruiz-Tagle.

  9. Felipe Larenas opin:

    March 31, 2008 @ 9:43 pm

    Solo escribo para aclarar que en ningun momento se trato de enlodar la figura de Matias Careileo en el comentario y lamento sinceramente si los consideró de esa manera Sra. María Jose Quezada. Entiendo el dolor que debe sentir por la perdida, reconosco y ya me habia informado del valor que significa para el pueblo mapuche en especial su fugura y por esto respeto mucho sus aclaraciones. Sin embargo solo hacia referencia a la importancia que debe tener una estatua para ser considerado monumento nacional y, mi posición, se podría resumir muy bien en lo expuesto por el profesor Pablo Ruiz-Tagle en su punto 3: ” las estatuas deben ser fruto de un consenso social importante, que por cierto debe considerar la familia de los que son reconocidos en ellas.Se debe tratar de evitar toda utilización indebida.”

    Simplemente es eso. Lamento si se tomo de otra manera mi opinión por respeto a su sobrino.

    Saludos.

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