EN CHILE SE CONFUNDE PRESIDENCIALISMO CON ABSOLUTISMO (Entrevista de Pablo Ruiz-Tagle en Diario Estrategia, Lunes 7 de abril de 2008, pag.37)
-A raÃz del proceso contra la ministra Provoste, han surgido crÃticas a la utilización de la acusación constitucional y se sostiene que pondrÃa en riesgo el sistema presidencial. ¿Qué opina usted?
No estoy de acuerdo, porque el sistema presidencial, desde su origen, ha contemplado la acusación constitucional. La Constitución norteamericana es el diseño original del presidencialismo y contempla claramente este mecanismo. Lo que sucede es que en Chile hemos derivado hacia un hiper-presidencialismo. Hacia una lógica donde se confunde lo que es el presidencialismo con lo que es el absolutismo. Es decir, algunos creen que el Presidente tiene poder absoluto y que no tiene responsabilidad él o sus ministros. Esa es una idea equivocada, que está influida por profesores de Derecho que a veces no entienden bien la lógica de la democracia. En democracia el que tiene poder polÃtico, debe a su vez, tener responsabilidad polÃtica.
-Llamó la atención que en la defensa de la ministra, Luis Bates enfatizara que no estamos en un régimen parlamentario, sino presidencial.
El abogado don Luis Bates es muy prestigiado y le tengo gran estimación pero en esta materia pensamos distinto. El confunde el mecanismo de la acusación constitucional con el voto de confianza de los sistemas parlamentarios. La acusación constitucional tiene causales y se falla en un procedimiento ordenado, que es jurÃdico-polÃtico y representativo. Estas pueden ser consideradas amplias, porque no son tipos penales exactamente, y por ello deben interpretarse de manera extensiva, porque tienen un contenido jurÃdico-polÃtico. En el caso que se está alegando, se sostiene que se ha dejado sin ejecución determinadas leyes. Se trata de una omisión que tiene una calificación jurÃdica, que también implica un componente polÃtico, porque se resuelve en un órgano polÃtico e influyen por cierto razonamientos y consideraciones de ese orden.
-Usted ha afirmado que está pendiente una nueva forma de entender la acusación constitucional como mecanismo de equilibrio y control jurÃdico polÃtico.
No podemos seguir repitiendo la idea que la acusación es solamente jurÃdica o que es pura polÃtica y seguir la contumacia de este argumento del parlamentarismo y del presidencialismo. Los sistemas presidenciales contemplan la acusación y Chile la tiene desde 1828. Además, en estos momentos en que se deciden cosas importantes, también es bueno pensar en un cambio o mutación de régimen polÃtico, hacia un régimen parlamentario. Uno donde exista un mayor equilibrio entre las potestades del Parlamento y del Presidente, y eso se puede lograr con la Constitución que tenemos, si es que se ejercen los procedimientos y las formas que están contempladas en ella. Si no, ¿para qué tenemos la Constitución?, ¿para colocarla en una biblioteca o para tenerla empastada?
-¿Cómo interpreta el dramatismo le que han dado el Gobierno y la Concertación al resultado de la acusación constitucional en la Cámara?
Es muy duro a nivel personal el efecto sobre la ministra Yasna Provoste. Yo lo entiendo porque personalmente en el Parlamento rechazaron mi nombre (como contralor general de la República) y eso no es fácil, pero con humildad hay que aceptar que es la lógica de la democracia. El Gobierno está entendiendo mal esta lógica de equilibrio y del juego de frenos y contrapesos entre los poderes, si cree que los ministros deben ser irresponsables ante el Parlamento y sólo responsables ante el Presidente. Eso es mala teorÃa constitucional, hiper-presidencialismo y en verdad una forma atávica de autoritarismo jurÃdico polÃtico.
-¿Sienta un antes y un después en los gobiernos de la Concertación, la aprobación de la Cámara a una acusación contra un ministro de Estado?
SÃ. Se advierte en todo caso que en el Senado todavÃa está pendiente la decisión como jurado, que es un voto de conciencia, no de especialista. La verdad es que ahà el resultado es muy incierto, puede producirse incluso un empate, lo que es interesante del punto de vista de la teorÃa constitucional y de lo que significa la lógica de fuerzas en nuestro sistema polÃtico. También puede producirse una mayorÃa por una votación muy estrecha. En los quince casos anteriores de acusaciones constitucionales desde 1990, que involucraron a ministros, intendentes u otros funcionarios de gobierno, siempre se votaban de manera totalmente partisana. Aquà ha habido un quiebre de esa lógica y eso en el largo plazo, me parece positivo. Quiere decir que las acusaciones se revisan en su mérito. Sin que yo esté dando con esto, un juicio positivo o negativo sobre la validez de las causales de esta acusación en particular, lo que me reservo para mi fuero interno.
-Si la acusación obtiene un empate, ¿se va a nueva votación, como en leyes simples, o se da por rechazada?
Me inclino por la tesis de que en un empate la acusación no prosperó, porque no alcanzó la mayorÃa de los senadores en ejercicio.
-La sanción que aplicarÃa el Senado no sólo es la destitución, sino la inhabilitación por cinco años. ¿Usted es partidario de revisar esta segunda parte?
Soy partidario que se cumpla la Constitución. La sanción está expresamente contemplada en la Constitución, y debe cumplirse desgraciadamente para el afectado en toda su extensión.
-¿En qué se funda esa figura?
Entre otras cosas, en que de acuerdo a la Constitución de 1925, cuando una persona era destituida, a veces se le nombraba en otro cargo, incluso ministerial. Para evitar que trabajen en otras funciones públicas, la persona tiene que salir del servicio público por cinco años. Es una medida dura que se toma atendida la gravedad de la acusación. En toda la historia de Chile no han sido muchas las que han sido acogidas. Desde 1990 a la fecha se ha votado favorablemente sólo una, la del ex juez Hernán Cereceda.

José Tomás Herreros opinó:
April 8, 2008 @ 11:16 pm
Profesor:
“(…) en estos momentos en que se deciden cosas importantes, también es bueno pensar en un cambio o mutación de régimen polÃtico, hacia un régimen parlamentario.”
Comprendo que este “hiperpresidencialismo” no es saludable y no lo ha sido en el tiempo, ya que a mi modo de ver las cosas, a través de la historia este sÃntoma ha tenido secuelas viciosas. Sin embargo tengo mis dudas frente a una presunta evolución o siendo literal con la cita, mutación o cambio hacia el parlamentarismo. Sé que no es el tema fundamental de la entrevista, pero no puedo dejar de preguntarme: ¿Será efectivamente más beneficioso hoy una vuelta a un régimen que nuestra historia desechó en favor de la forma ideal del presidencialismo? ¿O es más importante la revisión de los contrapesos e insistir en un “ideal presidencial” (que en mi opinión es el régimen que se le ha acomodado al chileno)?
Eduardo Paredes M. opinó:
April 9, 2008 @ 12:27 am
“(…)Lo que sucede es que en Chile hemos derivado hacia un hiper-presidencialismo. Hacia una lógica donde se confunde lo que es el presidencialismo con lo que es el absolutismo. Es decir, algunos creen que el Presidente tiene poder absoluto y que no tiene responsabilidad él o sus ministros.”
A mi parecer, la culpa la tiene la sociedad civil, es decir, NOSOTROS MISMOS. Es algo que pareciera que viene en nuestros genes como chilenos, nos caracterizamos por ser una sociedad civil pasiva y en casos muy excepcionales reactiva. Es la sociedad civil la que no reúne sus fuerzas cuando vemos que las atribuciones presidenciales son llevadas al extremo y la que ve en el conflicto riesgos y no posibilidades; un ejemplo muy claro de esta pasividad es lo sucedido en el año 1999 con el racionamiento energético; ese año la misma medida que fue implementada en Chile quiso ser aplicada en Argentina (por los mismos empresarios), el resultado fue que bastó sólo una noche de corte del suministro en el vecino paÃs para que la gente saliera a las calles a reclamar por sus derechos como consumidores de este servicio, mientras que en Chile incluso se llegó a ver como romántico el hecho de llegar a casa y comer a la luz de las velas.
Al parecer la herencia portaliana está más viva que nunca.
Saludos cordiales.
Andres Vargas opinó:
April 9, 2008 @ 1:56 pm
Me gustó la entrevista, estoy de acuerdo en varios puntos. Citaré la frase que más me gustó: “Lo que sucede es que en Chile hemos derivado hacia un hiper-presidencialismo. Hacia una lógica donde se confunde lo que es el presidencialismo con lo que es el absolutismo. Es decir, algunos creen que el Presidente tiene poder absoluto y que no tiene responsabilidad él o sus ministros.”
Creo que en esto hay mucho de cierto, hoy en dÃa se cree que solo por tener un cargo público esa persona es intocable. Como bien dijo, cada persona que acepta un cargo polÃtico, también debe llevar una responsabilidad polÃtica. Con lo que pasó con la ex- Ministra provoste se demuestra de que los funcioanrios públicos si pueden ser acusados si es que obraron mal y que es su obligación dar una respuesta al pueblo.
Pablo Ruiz-Tagle opinó:
April 9, 2008 @ 5:48 pm
Estimados señores Herreros, Paredes, Vargas y Martin:
1) El señor Herreros tiene razón el autoritarismo “portaliano” es transversal a la Alianza y la Concertación.
2) Coincido con el señor Paredes que la sociedad civil también está dormida y anclada en los poderes fácticos, asi es que debemos activarla junto con los mecanismos que provee la constitución para los poderes públicos.
3) El señor Vargas coincide con lo dicho asi es que no tengo nada que agregar.
4) El señor Martin critica que el sistema protege a los privilegiados y propone que es necesario alargarle la mano a la república con lo que estoy de acuerdo, pero que eso se haga de acuerdo a la Constitución.
Cordialmente
Pablo Ruiz-Tagle.
Juan Pablo Iglesias opinó:
April 10, 2008 @ 10:33 am
Mas alla de que algunos confundan presidencialismo con absolutismo, me parece que la “cultura presidencialista” en chile, desde 1990, ha respetado las instituciones (quizas, a diferencia de nuestros pares latinoamericanos). En mi opinion, el poder legislativo u otras intituciones (como el TC por ejemplo) no han sido victimas de cambios drasticos porovocados por el ejecutivo, mas bien este les ha respetado sus facultades y atribuciones. En chile se han seguido los lentos caminos institucionales y se ha mantenido la, a veces cobarde, “politica de los acuerdos”.
Mas alla de que el gobierno defienda, a veces con un sentimentalismo infantil, a los de sus filas (como lo haria cualquier presiendente), los mandatarios en chile no han sido lo suficientemente caprichosos o arrebatados como para tener una percepcion absolutista de ellos o pensar en el parlamentarismo.
Muchos Saludos.
Ariel Salinas opinó:
April 15, 2008 @ 8:45 pm
Profesor, usted menciona algo que me parece incuestionable, que quien tiene poder polÃtico, tiene responsabilidad polÃtica, creo, sin embargo, que en este asunto se le ha hecho la vista gorda.
El tema que hace a la ministra Provoste ser objeto de esta acusación constitucional es extensivo a otras (ex)autoridades de gobierno, las irregularidades en el MINEDUC no surgieron a propósito de la llegada de la señora Provoste a la cartera (lo que no le quita, en absoluto, responsabilidad en el problema), se vienen arrastrando en el tiempo, por lo tanto, a mi modo de entender, no puede ser que se haga responsable polÃticamente a una sola persona, no siendo la única responsable.
Algunos se están salvando ‘jabonados’ (perdón el término poco ortodoxo), y de hecho, algunos ex ministros de la cartera, ocupan actualmente cargos públicos, lo que me hace sentir una profunda desconfianza.
Dejando de lado un poco el tema particular, y yendo a otro punto que usted plantea, creo que es necesario puntualizar qué tipo de parlamentarismo es el deseable, partiendo desde la pregunta ¿cómo elegimos a los parlamentarios? (representatividad), pasando por su estructura (bicameral, y si es asÃ, qué atribuciones corresponden a una y otra cámara, que justifiquen el hecho de que sea bicameral). Sé que es extensa la duda, pero a su modo de ver (no espero una respuesta detallada) ¿Cuál tipo de régimen parlamentario ,cree usted, se ajustarÃa más a nuestra realidad?
Saludos.
Juan Pablo Zamora opinó:
April 17, 2008 @ 1:26 am
Profesor:
Este año no he tenido la oportunidad de encontrarme con usted en la facultad, asà que aprovecho esta instancia para saludarlo.
TenÃa mucho interés de saber cual era su postura respecto al proceso de acusación constitucional que hoy ha llegado a su fin y fue muy aclaratorio leer la entrevista. Aún asà me gustarÃa saber cuál es su opinión respecto de esta acusación en particular (la que dejó para su fuero interno en la entrevista) , pero creo que sin asistir a sus clases será difÃcil de conocer.
Supongo que para los nuevos alumnos ha sido muy motivante tener un proceso de acusación constitucional recién empezada la carrera y que usted ha aprovechado la oportunidad para comenzar de lleno a “producir el daño mental” en ellos y comenzar directamnete a tratar temas q se verán más a fondo en los cursos siguientes.
Como ya dije, la entrevista respondió mis dudas (sigue con la misma opinión que expuso el año pasado y en al cual coincidimos en varios puntos) por lo que no me queda más que saludarlo nuevamente y desearle mucha suerte con el curso que ahora inicia. Esperemos que sea tan notable como el anterior (ja).
Muchos Saludos
Atte. Juan Pablo Zamora