PATRIOTISMO CONSTITUCIONAL – DIARIO LA TERCERA SABADO 19 DE SEPTIEMBRE 2009

PATRIOTISMO CONSTITUCIONAL

Pablo Ruiz-Tagle Vial

En Septiembre todos somos patriotas. Celebramos la belleza de nuestras mujeres, el paisaje y los frutos de nuestra patria. Sin embargo existe una forma de patriotismo más profunda y civilizada que se denomina patriotismo constitucional que expresa la alegría y el orgullo de vivir en un país libre e igual, de tener instituciones y gobiernos sometidos al derecho y una Constitución que asegura el gobierno de las mayorías y que respeta los derechos y la participación de las minorías. Hay patriotismo constitucional en España, en EE.UU. y en muchos otros países. Desgraciadamente no existe en Chile porque ningún ciudadano daría su vida por la Constitución.
El candidato Eduardo Frei propone trabajar sin exclusión a partir de marzo 2010 en la nueva Constitución del Bicentenario. Su idea central es construir en Chile un nuevo Estado Social y Democrático de Derecho, tal como existe en los países desarrollados de la OECD, con los que esperamos asociarnos en forma cada vez más estrecha. El Estado se define como social porque asegura jurídicamente y financia de manera estable una red de protección que forman los derechos del trabajo, educación, salud, seguridad social y sindicalización entre otros. Esta red se forma por derechos asegurados en la Constitución para garantizarlos frente a la discrecionalidad de los gobiernos de turno y garantizando un mínimo al que todos pueden acceder. El Estado se define como democrático porque redistribuye el poder central, regional y comunal y da más participación y atribuciones a los ciudadanos. Este proyecto es progresista porque expresa los ideales de todas las fuerzas de centro y de izquierda y porque requiere de grandes mayorías y de una visión republicana de estadista que Eduardo Frei representa.
Algunos dicen que la Constitución del Bicentenario no es una demanda ciudadana pero se equivocan. Por ejemplo, el problema de paz social que aqueja a todos los chilenos no se soluciona sólo con violencia represiva, sino con prevención y participación ciudadana a nivel comunal y vecinal y esto requiere una modificación constitucional. El problema del empleo generado por la crisis no se soluciona con más trabajo precario y con invisibilidad sindical. Basta ver la crisis del salmón. Es el diálogo social entre empresarios y dirigentes responsables la forma de asegurar productividad y empleo de largo plazo y esto también requiere cambio constitucional.
Otros dicen en forma contumaz que la carta fundamental que tenemos ha producido estabilidad y que es coherente con nuestra idiosincrasia. La estabilidad que surge del autoritarismo no puede solucionar la crisis de los pueblos originarios en el sur de Chile y otros problemas. La Constitución se percibe como ajena, favorable a una minoría y fruto de violencia militar. Muchos estudios, tales como los del PNUD muestran falta de confianza de los chilenos en sus instituciones y particularmente en nuestra Constitución. A esto se suma la incapacidad de concebir y ejecutar políticas públicas complejas como en el caso del Transantiago, la baja participación electoral, el oportunismo político, el desprecio por el servicio público y por la democracia. Todas señales de fatiga de un sistema hipercentralista, tecnoburocrático y discrecional que demanda cambios profundos.
La Constitución del Bicentenario es más que reglas y principios jurídicos. Es sobre todo expresión de patriotismo verdadero, de patriotismo constitucional. ¿Que obra más hermosa podría animar la celebración de los doscientos años de nuestra querida república?&

*Profesor titular Facultad Derecho Universidad de Chile y Secretario del Consejo Oceanos Azules, Publicado en Diario La Tercera 19 de Septiembre 2009.

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