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ONCE TESIS SOBRE EL CURSO DERECHO CONSTITUCIONAL I

ONCE TESIS SOBRE EL CURSO DE DERECHO CONSTITUCIONAL I

1) La explicación de la Constitución chilena supone adoptar un punto de vista de filosofía política y jurídica, por lo que la sola lectura y memorización de sus disposiciones si no va acompañada de una reflexión crítica es una visión incompleta de la misma porque la carta fundamental se entiende y comprende en su mejor versión a partir de la crítica de la jurisprudencia de los tribunales y la doctrina dogmática, histórica y comparada.
2) La perspectiva democrática, republicana y liberal de la Constitución chilena requiere de una explicación previa sobre los fundamentos más generales del Constitucionalismo que incluye el análisis de las nociones de Estado y Gobierno, Soberanía, Democracia y Constitución entre otras y particularmente una reflexión sobre el contexto en el cual se desarrolla el Constitucionalismo chileno.
3) El Constitucionalismo chileno desde un punto de vista histórico y comparado, con respecto a los sujetos que lo conforman, la forma de los derechos y la organización de su estructura se puede explicar en cinco momentos republicanos diferenciados que aunque son fenómenos que se vinculan entre si, constituyen experiencias jurídicas y políticas originales y distintas.
4) La Constitución vigente chilena corresponde a la quinta república chilena y debido a los cambios y reformas que se le han hecho al modelo autoritario original se puede afirmar que está todavía en un proceso de transición hacia una etapa nueva que podría llegar a constituirse en la Constitución del Bicentenario para dar forma a una experiencia política y jurídica mas acorde con los ideales del Constitucionalismo que puede llegar a denominarse la sexta república chilena.
5) Las bases de la institucionalidad en la Constitución vigente responden a un proceso de competencia y transacción entre diversas formas políticas y jurídicas que han definido los sujetos políticos y la forma de los derechos y también la estructura y relación del Estado y la sociedad, primando en el caso de Chile una concepción ius naturalista tomista, que compite con una concepción más democrática y liberal y una social demócrata o socialista, sin agotar las posibilidades de concebir las bases de la institucionalidad en estas tres formas principales que disputan cada una de ellas la mejor versión de la carta fundamental chilena.
6)La Constitución chilena vigente se funda en los valores de la libertad, igualdad, dignidad y democracia y estos afectan las fuentes del derecho constitucional y dan origen a principios y normas que regulan la noción de derechos fundamentales que se asienta entre otras disposiciones en los artículos 1, 5, 10 a 18 de la Constitución, y en lo que se refiere a los dos primeros capítulos incluye la noción de persona, de ciudadano y de nacional, y supone la noción mas amplia y combinada de derechos constitucionales y derechos humanos.
7)El texto de la Constitución chilena vigente atribuye derechos por el sólo hecho de ser persona pero en la esfera política estos derechos no se ordenan de manera igual entre todos los ciudadanos y eso explica porque con el objeto preparatorio de construir la ciudadanía se reconoce el concepto de la nacionalidad, lo que es criticado en sus disposiciones concretas por contradecir en parte los ideales del constitucionalismo republicano, democrático y liberal.
8)La forma del Estado en Chile es democrática, unitaria, deslocalizada y descentralizada de una manera que se afecta la representación y participación efectiva de la ciudadanía.
9)Los principios de soberanía nacional y popular subsisten de manera contradictoria en el texto de la Constitución chilena vigente junto con una noción de supremacía constitucional, legalidad y estado de derecho, separación de funciones del poder, control y responsabilidad que requiere ser revisada a la luz del constitucionalismo más avanzado.
10)Los principios de probidad y publicidad consagrados en el texto constitucional han sido incorporados en el artículo 8 de la carta fundamental de un modo que oculta el proyecto de exclusión constitucional que todavía subsiste, exclusión que se manifiesta también en la limitada expresión que se permite al pluralismo político y en la definición de terrorismo y en su indebida penalización en la Constitución chilena vigente, además estos principios han sido aplicados de manera contradictoria.
11)Los conceptos de nacionalidad y ciudadanía exhiben una concepción de penas y restricciones que genera una idea estamental y excluyente de los derechos políticos, idea que también se expresa en el sistema electoral público y en su discriminación fáctica contra los independientes y en el resguardo del orden público en sentido amplio que entrega a los actos eleccionarios a las Fuerzas Armadas y Carabineros.&

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EXCELENTE RESEÑA DE LIBRO CIUDADANOS EN DEMOCRACIA POR JUAN IGNACIO CORREA Publicada en Revista Capital N°282 de agosto de 2010 (p. 135).

AGÓNICA EDUCACIÓN CÍVICA

• “Ciudadanos en democracia” es una obra excepcional y amena que le da cuerpo al feble concepto Bicentenario que hasta ahora sostiene esa celebración.

La prueba internacional de educación cívica y formación ciudadana período 2008-9 aplicada en 38 países por la misma organización que toma la reconocida prueba TIMSS, sitúa a Chile en el lugar 24, por debajo de democracias tan recientes como Polonia, Estonia, Eslovenia, República Checa, Federación Rusa y Lituania.
Nuestra prensa relativizó ese mediocre resultado en razón de que el país era el mejor en Latinoamérica al sobrepasar a Colombia, México y Guatemala.
No me vengan con cuentos. Resulta indecoroso el desempeño de nuestros alumnos de octavo básico que –según esa prueba– fueron incapaces, por ejemplo, de explicar la doctrina de la separación de poderes.
En este año del Bicentenario, la historiadora Sofía Correa y el constitucionalista Pablo Ruiz-Tagle unieron fuerzas para entregar el texto Ciudadanos en democracia, fundamentos del sistema político chileno, que bien podría ser el punto de partida para reorientar una idónea educación cívica que saque a Chile de esa incómoda posición.
Esa esperanza nace de la siguiente circunstancia que Ciudadanos…, escrita en un lenguaje accesible e impecable, es capaz de adentrar al público general, particularmente en su primera parte, en los conceptos inherentes a la política sin mayores complejidades. Resulta muy destacable el esfuerzo emprendido por los autores para que la lectura del texto sea una charla entretenida con Platón, Heródoto, Cicerón, Maquiavelo, Hobbes, Rousseau, Locke y tantos otros, que han delimitado conceptos como soberanía popular y constitucionalismo.
Así, logran que del lector concluya naturalmente en que no cualquier ejercicio del poder constituyente resulta legítimo.
Una vez sentada esa premisa clave para entender los ideales del republicanismo y del constitucionalismo, la obra se aboca, en su segunda parte (Las normas que nos rigen), a describir la estructura y funcionamiento institucional del país, a través de los siguientes siete capítulos, cuyos títulos son ilustrativos de su contenido: el sistema jurídico chileno, la Constitución, el ejercicio de la ciudadanía, el reconocimiento de los derechos fundamentales, garantías y práctica de los derechos fundamentales, estructura y funciones del Estado y el acceso a la justicia.
En la tercera y última parte de la obra (Amenazas al Estado de Derecho y a la convivencia democrática), también organizada de manera novedosa y atractiva en comparación con los estándares usuales de textos análogos, muestra cómo la sola vigencia del Estado de Derecho y la canalización racional de los conflictos no basta para garantizar los derechos fundamentales y la plena vigencia del mismo.
Los autores afirman también la necesidad de romper la pusilanimidad cívica de los chilenos en orden a combatir individual y diariamente la intolerancia, la discriminación, la violencia, el terrorismo, la tortura, el narcotráfico, la pobreza y la marginación, factores que identifican, entre otros, como aspectos que carcomen el constitucionalismo.
Al igual como Jostein Gaarder logró un sorprendente éxito literario con El mundo de Sofía, ese extraordinario curso filosófico anónimo, pienso que Ciudadanos… perfectamente podría emular el laurel de aquel texto. Los invito entusiastamente a leer la obra de Correa y Ruíz-Tagle .

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